¿El teletrabajo aumenta el riesgo de síndrome de impostura?

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El fenómeno de la impostura, también conocido como el síndrome del impostor, ha sido una palabra de moda en la psicología y los negocios desde el decenio de 1970. Los síntomas comunes del síndrome del imitador implican sentirse poco cualificado para su trabajo (o indigno), incluso si los sucesivos éxitos demuestran lo contrario. Mientras que usted y toda su red se consideran profesionales de alto rendimiento, viven con el temor constante de ser percibidos como impostores.

Y cuando trabajas a distancia, normalmente solo en tu oficina o en un café con los auriculares puestos, puedes caer fácilmente en una espiral infernal de dudas.

Hay aspectos específicos del trabajo de oficina en casa que pueden desencadenar el síndrome del impostor. Comprender las razones que te hacen dudar de ti mismo te permitirá despertar cada día con una estrategia para superar estos sentimientos. Exploremos juntos algunos de los problemas que los «impostores» encuentran frecuentemente y cómo es posible superarlos mientras se trabaja en la oficina en casa.

( Nota: en este artículo, las personas que padecen el síndrome del imitador se denominarán «impostores» de vez en cuando en aras de la brevedad. Es importante recordar que estos trabajadores de larga distancia están altamente cualificados en su trabajo, pero les cuesta creerlo).

Síndrome del imitador: Tratando con las principales preocupaciones de la comunicación remota

La comunicación en un entorno de trabajo remoto requiere consideraciones especiales que pueden desencadenar el síndrome del impostor. Los correos electrónicos, por ejemplo: seguir ciertos consejos sobre la etiqueta del correo electrónico en el trabajo, como «escribir un correo electrónico breve y profesional», puede dar una idea bastante aproximada de la comunicación habitual. La inserción de emoticonos en los correos electrónicos (especialmente en el caso de las mujeres) puede ser percibida erróneamente por el destinatario como una falta de competencia.

Es muy difícil descifrar el tono usado en un correo electrónico, los impostores luchan por aceptar una buena retroalimentación y terminan centrándose en la crítica. Pueden interpretar que el tono del remitente es seco, aunque no haya sido intencionado.

Incluso en chats como Slack, donde predominan los emoticonos, el tono y el matiz pueden perderse si no eres capaz de usarlos correctamente.

Cuando un colega da su opinión sobre un proyecto a través del chat, el tono de sus comentarios se percibirá de una manera completamente diferente que si hubiera tenido lugar a través de una videollamada. Lo que puede ser percibido como un comentario «seco», en realidad es más bien una sugerencia rápida y casual. ¡La diferencia es enorme!

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«La gente que se siente impostora tiene expectativas altas y desmesuradas sobre sus propias habilidades. A nadie le gusta fallar, pero los impostores sienten vergüenza cuando fallan» -Dr. Valerie Young, autora y experta en el Síndrome del Imitador

Percibir la retroalimentación como negativa puede ser devastador para alguien que sufre el síndrome del imitador. «La gente que se siente impostora tiene expectativas altas y desmesuradas sobre sus propias habilidades. A nadie le gusta fallar, pero los impostores sienten vergüenza cuando fallan», Dra. Valerie Young, autora y experta en el síndrome del imitador.

Tener reuniones es una gran manera de conectar de una manera más directa. Podrás evaluar mejor los comentarios sobre un gran proyecto, o hacer una lectura discreta de las expresiones faciales de tus colegas. ¿Quién hubiera pensado que extrañarías las salas de reuniones?

Solución: Las reuniones por videoconferencia hacen posible actividades de formación de equipos que son invaluables para quienes trabajan a distancia. Las expresiones faciales y el tono de voz ayudan a aliviar las dudas sobre lo que su colega está diciendo realmente cuando usted está haciendo una lluvia de ideas o dando retroalimentación sobre su último proyecto. Una reunión rutinaria con su gerente también puede ser útil para que no sólo hable con su supervisor cuando algo está mal. Las reuniones regulares e informales pueden ayudarte a sentirte valorado y parte del equipo.

Nunca desconectar

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El teletrabajo da la posibilidad de reclutar desde cualquier parte del mundo, con la consecuencia de que un «día de trabajo» pasa por diferentes zonas horarias. Si esperas hasta que la oficina virtual esté vacía, nunca saldrás.

Según los investigadores Jaruwan Sakulku y James Alexander, si sufres el Síndrome del Imitador, normalmente caes en los típicos patrones de trabajo. Una de sus características se llama el Ciclo del Imitador. El ciclo común de los imitadores comienza con la ansiedad por recibir una nueva tarea, seguida de una preparación excesiva (o incluso de la postergación debido al estrés) y, por último, la necesidad de invertir más tiempo y esfuerzo de lo necesario en un proyecto.

Cuando se trabaja en equipo, los impostores corren el riesgo de perturbar el equipo enviando demasiados correos electrónicos o navegando por Internet y abriendo pestañas una tras otra con búsquedas innecesarias. Y no termina ahí, las notificaciones en los teléfonos móviles pueden ser muy problemáticas durante el tiempo libre.

Encuentra lo más destacado de este artículo y muchos otros consejos y trucos sobre el teletrabajo en nuestra guía (gratuita). Más información aquí.

Nuestro consejo : concéntrese en las tareas, no en el tiempo. Intenta, a diario o semanalmente, crear una rutina de trabajo para las tareas y proyectos. Puede utilizar una alarma para señalar el final del tiempo de un proyecto (como en la técnica Pomodoro) y recordarle que avance en las demás tareas. O estructurar su semana para terminar una tarea por día. De cualquier manera, cuando el trabajo esté terminado, no lo toques de nuevo. Si pasas demasiado tiempo en un proyecto y nunca es lo suficientemente bueno para hacerlo como te parece, haz que un supervisor participe desde el principio para que pueda proporcionarte información en tiempo real o decirte «está bien, sigamos adelante». «

Abandona su día de trabajo al espectro de la postergación.
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Otra característica común de los impostores que trabajan en oficinas domésticas es la postergación, evitando el trabajo debido al estrés, lo que puede llevar a una explosión frenética de actividades para terminar todo a tiempo. Trabajar a distancia puede alejarte del sentido de conexión y responsabilidad hacia tus colegas. La gestión del tiempo es aún más compleja debido a las distracciones que te rodean en la oficina de tu casa.

Hasta cierto punto, estas distracciones pueden ser inevitables, tal vez incluso una parte integral de sus razones para trabajar a distancia. Su zona horaria puede ser diferente a la de su equipo, tal vez también trabaje con un horario no tradicional para equilibrar las tareas laborales y familiares.

La solución: evitar las distracciones en la medida de lo posible. Pero no te sientas culpable por poner unas cuantas ropas en la lavadora o por pasar 20 minutos fuera en un día agradable. Para evitar el síndrome del impostor, siempre y cuando tengas un equilibrio entre el trabajo y el tiempo libre, despídete de la culpa. Aquí hay algunos consejos más para completar sus tareas a tiempo:

  • Si tiene un horario que coincide con el horario de trabajo de la mayoría de sus colegas, comprometerse a estar siempre disponible durante ese horario puede ayudarle a estructurar su tiempo de trabajo.
  • Gane confianza en sí mismo dividiendo las tareas en pasos intermedios. Por ejemplo, el envío de un borrador puede parecer menos desalentador que un artículo completo.
  • Establezca plazos para evitar que la mayor parte del trabajo se haga en el último minuto.
  • Compartir el estado del trabajo con un colega puede ayudar a validar el trabajo realizado.

Por último, presta atención a la rutina de la oficina en casa

El verdadero cliché del teletrabajo es que nadie puede impedir que trabajes en el sofá comiendo patatas fritas todo el día, o usando el mismo chándal todos los días.

Pero seamos serios: esto le pasa a muchos teletrabajadores de vez en cuando. Es problemático cuando se convierte en tu única rutina, y puede desencadenar el síndrome del impostor.

La solución: Despierta cada mañana como si fueras a la oficina. Establecer rutinas matinales productivas y motivadoras. El sofá o la mesa del comedor pueden convertirse rápidamente en lugares contraproducentes, así que si tienes espacio y presupuesto, considera la posibilidad de comprar una silla y crear un escritorio de oficina en casa para separar tu trabajo de tu vida privada dentro de tu casa o apartamento.

Lo ideal sería que los supervisores tomaran la iniciativa de organizar reuniones periódicas para compartir los progresos de cada uno. Si no es así, debería tomar la iniciativa usted mismo. Reserve tiempo en su agenda para leer publicaciones sobre su industria o escuchar podcasts que puedan inspirar nuevas ideas. Pide participar en los planes estratégicos y en las actividades de lluvia de ideas con tu gerente y el equipo.

Y finalmente, para evitar el síndrome de impostura, ¡salga de la casa! Busca oportunidades para establecer contactos en tu región y ciudad, conoce a gente que te inspire, ve y explica tu trabajo a otros…

¿Sufres del síndrome del impostor? ¿Alguna vez te has sentido como un impostor en el trabajo? ¿Cómo ha contribuido el teletrabajo a su confianza profesional o la ha socavado? Comparte tus experiencias en los comentarios!

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